La verdad de la milanesa

Hoy es un día especial para darse una vueltita por lo que hacen otros compañeros que escriben sus cosas en internet, y en muchos aspectos te parecen brillantes.
Revolviendo un poco, uno encuentra en la red gran cantidad de bitácoras de una calidad y poder de imaginación increíbles.
No se quién es, sí sé que de Argentina, sí se que me impactó con sus dos blogs.
El primero se llama Algunas verdades, en él encontrarán un listado precisamente de eso, de las verdades que el autor va recogiendo en diferentes situaciones, desde las relaciones de familia hasta el trabajo, pasando intensamente por las relaciones amorosas (y no tan amorosas también), y muchas otras más que podrán disfrutar y no desvelaré, para no quitar sorpresa, ¿vio?.
El caso es que esto no es lo más importante; lo que más cautiva es la manera en que se dicen las cosas.
Como en todo, encontrar el chascarrillo justo, o identificar situaciones que desde la costumbre o el decir popular parecen de una manera, pero en la práctica son otra cosa, es lo que hace que un escrito contenga la dosis necesaria de talento y picardía, o carezca absolutamente de ella. Aquí, por suerte hay una buena cantidad de ambos condimentos.
El segundo blog es Yo, Juan Perez. Un don nadie intentando sobresalir. Sencillamente exquisito. Revela diferentes situaciones y reflexiones de cualquier ciudadano de a pie en la búsqueda, siempre compleja, de sí mismo. Todo está orientado desde la vida y pensamientos (valga la redundancia) experimentados por Juan, a priori, un hombre común. La duda quedará siempre. ¿Juan es el autor?, ¿O simplemente el personaje que vive diferentes historias curiosas excelentemente relatadas?. A juzgar por el condimento filosófico presente en el discurso, me da la sensación que es alguien que ha vivido todo aquello que nos cuenta. Pero todos sabemos como es esto, hasta que la fama no alcance a este autor, nada será una ciencia cierta, simplemente un misterio que todo lo recubre. La imagen que desee dar de sí mismo a través de lo que escribe.
Los dejo con uno de sus post. Es de Yo, Juan Perez. Un relato vivido por Juan en el encuenro con una chica que conoció en internet, me pareció que era una buena manera de empezar:
Ya estoy listo. Me puse ropa decente, junté las tazas abandonadas por la casa -algunas con resto de leche devenida en una ricota espesa-, pasé más o menos la aspiradora por los lugares visibles y procuré que en el tacho de basura no haya quedado a la vista ningún envoltorio de forro usado; descubrir eso, a las chicas que vienen por primera vez a tu casa, no les gusta.
Suena el portero. Con la camarita de Cablevisión en blanco y negro y mal ubicada no logro definirla demasiado, no mucho más que con la fotito del msn; esas que sugieren pero no muestran; calientan, pero por lo general decepcionan.
¿Hacerla subir sin conocerla? ¿Sin saber todavía si vamos a querer tener algo? Es muy incómodo soportar una previa y preparar un momento al que no sabemos si queremos llegar. Para estos casos hay una técnica muy práctica: Contesto el portero pero no le abro, bajo directamente, y mientras me acerco a la puerta y la veo impaciente, tengo unos 3 segundos para definir si la hago pasar o si prefiero hacerme el boludo, saludarla entusiasmado y decirle de ir por ahí y pedir un 1/4 de dulce de leche granizado. Una vez distendios, es más fácil ir para el lado “amigos”, hablar de sus ex, de las mías y a las 2 horas acompañarla a la parada. Es preferible a que pasemos toda la tarde en casa estirando algo que nunca va a comenzar.
Bajo por la escalera (los ascensores me aburren) y poco antes de agarrar el pasillo empiezo a escuchar:
-Pasás?
-No, gracias, estoy esperando a un amigo.
Cuando me avivo, ya estoy asomado y en un punto sin retorno. Quedé totalmente expuesto a ella, no, a ella no, a Paulina, vecina prototipo y que odio, aunque ella me adore, tanto como para empezar a corear mi nombre desde la puerta. Si, al lado de ella y disolviendo la entrada canchera y masculina que había preparado.
-Juanito, juanito!! Cómo estás lindo? -entona de manera musical.
¡¡LA RECONFORTANTE CONCHA DE TU MADRE!! ¿Por qué me decís “juanito”? ¿Por qué me decís “lindo”? y ¿Quién mierda inventó a los vecinos?
¿Cómo remontás un “juanito” delante de una mina que vino hasta tu casa sólo para que le gustes mucho? Además, está claro que si una vieja que camina 6 cuadras de más para conseguir zapallitos más baratos, te dice “lindo”, te afea automáticamente.
Salvo dos excepciones y media, odio al concepto del vecino.
Arrastrando los pies y la bolsa del supermercado, Paulina se va.
Y ahí estamos, enfrentados al fin. Nos saludamos, nos sonreimos un poco y subimos.
Es raro, pero hace media hora que estamos juntos, hablando, mostrándole detalles de mi vida y todavía no la pude ver bien. Más allá de los ojos y un poco la boca, no sé si la mina está buena. Es raro, hablamos bocha, hablamos copado y me fui olvidando de mirarla bien. Tuve una oportunidad de mirarle el culo y verla caminar cuando fue para el baño, pero me colgué viendo que estaba descalza. Si, entró y se descalzó! Y me gustó.
También en un momento estornudó, obviamente cerró los ojos y pude haberle mirado bien el escote (para eso se inventó el estornudo femenino) pero venía colgado con lo que me acababa de decir. No paraba de decir cosas piolas, quería escucharla hablar todo el tiempo.
Hace 2 horas que hablamos y nos reimos de todo. Hace 2 horas que estamos preparando algo, se siente en el aire.
Sucede que me está calentando y aún no sé si me gusta, bah, se supone que si, pero todavía no sé qué me gusta, no la pude ver bien, ¿se entiende?
De las giladas que hacemos los hombres para tener el primer contacto físico con una mina, me surgió la de los masajes. De la nada se nos ocurre instalar la idea de que ella necesita masajes y que nosotros sabemos darlos. Es una estupidez enorme, nosotros y ellas lo sabemos, pero nos ayudan y se hacen las boludas para que podamos romper el hielo. Por suerte, del masaje al beso y del beso al sexo pasó muy poco tiempo.
…
Disco entero de Stevie Ray Vaughan después, va al baño y escucho que improvisa una ducha. Pocas mujeres se toman atrevimientos tan lindos en una primera cita. Sale y la miro casi por primera vez.
No es linda.
Ya casi vestida pero todavía descalza, terminamos la Sprite. Raro -pienso -algo no me dejó que la viera antes, que la viera como uno suele mirar a las minas, mirarlas para calificarlas entre esos machistas y únicos dos parámetros que tenemos los hombres: “Le doy” o “No le doy”
La acompaño a la parada del 101 y mientras esperamos casi sin hablar, me acomoda el cuello de la camisa (es lindo que a las mujeres les guste hacer eso), y se va.
Empieza la lucha interna. “La pasé bien, si, pero no es linda”. No es ser forro, es ser sincero, la mina no me gusta. Empiezan los: “¿Cómo me pudo calentar una mina así?” pero… “qué lindo que anduviera descalza toda la tarde”, y “No puedo volver a llamar a una mina con la que no quiero que me vean”, pero “qué bien que cogimos”.
A la noche voy a lo de un amigo que tiene banda ancha y en el montón, pesco un mail de ella:
“Juanito” jaja. Cómo va? tenías razón, el 101 me dejaba mejor.
Mirá, la pasé muy bien con vos hoy, creo que fue todo muy lindo, pero te soy sincera, no sos el tipo de flacos que me gustan y si no te jode, seamos amigos y si no te la bancás, dejemos que esto quede acá, Si? Disculpá la franqueza pero ya sabés que soy así. Todo bien?
Un beso
Lu.
Las 22 cuadras las vuelvo caminando con sueño, hambre y bastante no sé qué adentro. ¿Alivio? ¿Decepción?
En la puerta de casa está Paulina y lo primero que hace es preguntarme por mi “novia”. Bastante lejos de odiarla, la abrazo un poco y le digo que me acaba de dejar.
-Qué lástima -me dice -una chica tan linda…
La ayudo con las bolsas.
…
Pasan dos semanas y sigue “desconectada” en el msn. Pasan dos semanas y sigo sintiendo que no hay nada más desestabilizante que una fea segura de si misma.
Foto: Paco Turó en alguna sesión fotográfica juvenil, según la BBC de Londres y el video del Estany Gento.
Lo mejor, la última frase: historia real que nunca sucedió.
Gracias por la recomendación, ¡¡la añadiré a mis blogovisitas periódicas!!
BUENISIMO!!
el tema esta en que ahí comienza el verdadero infierno, ya que de una mujer así solo queda enamorarse, seguirla, perseguirla y saber que nunca nos dará pelota. Aunque nunca se sabe, a lo mejor ella también es un defensora de las causas perdidas………
“¿Juan es el autor?, ¿O simplemente el personaje que vive diferentes historias curiosas excelentemente relatadas?.”
Puedo asegurarles que las historias no son tan reales, y que al momento de escribirlas es el propio Juan quien las modifica alterando lo que en realidad sucedió.
Es agradable leerlo, no lo es en lo absoluto compartir experiencias con él. Tiene muchísima menos sabiduría de la que expresa.