Thursday, July 27, 2006

Crónicas de una luz.

Nota extraida de www.pagina12.com.ar

En Israel las voces que cuestionan la guerra se están empezando a hacer oír

En estos días las voces en Israel que cuestionan el carácter de “autodefensa justa” de la guerra son anatemizadas con el estigma de traición al enrolamiento patriótico. Pero cada vez suenan más fuerte. En Tel Aviv marcharon 2500 pacifistas y en Nazareth los árabes israelíes piden paz.

Por Sergio Rotbart
Desde Tel Aviv

En un programa periodístico que se transmite por el Canal 10 de TV en horario central, el diputado árabe-israelí Muhammed Barkeh llama a poner fin a la destrucción y la muerte indiscriminada de israelíes y libaneses, agregando que esa tragedia ocurre en el marco de una “guerra norteamericana”. El entrevistador lo interrumpe de manera intempestiva e impone su verdad: “Esta es una guerra norteamericana pero también iraní. ¡Usted trae a Irán!”. Así queda truncado el debate y empieza un intercambio vociferante de acusaciones incomprensibles.

En estos días las voces en Israel que cuestionan la legitimidad de la guerra o su carácter de “autodefensa justa” son anatemizadas con el estigma de traición al enrolamiento patriótico. “O están con el ejército israelí o con Nasrallah: es el mismo discurso usado por Bush tras los atentados de Al Qaida para justificar la invasión a Irak”, dice Uriel Kon, un israelí de origen argentino que participó en la manifestación antibélica que tuvo lugar aquí el pasado sábado.

Varios manifestantes tuvieron que eludir, no siempre con éxito, los huevos que algunos vecinos les arrojaban desde los balcones de sus casas. Y hacer frente a los gritos de “¡traidores!”, “¡árabes!”, “¡váyanse a Gaza!” que les espetaban conductores de automóviles que transitaban al lado de la marcha de protesta. A la concentración acudieron más de 2500 personas, y por primera vez en este tipo de eventos se notó la presencia masiva de militantes de partidos árabes que llegaron desde el norte del país para sumarse a los miembros judíos de los movimientos de la izquierda extraparlamentaria. Además, participaron representantes de la izquierda sionista que disienten con la postura oficialista de sus marcos políticos de pertenencia, como el caso de la ex diputada (por el partido Meretz) Shulamit Aloni. “Nuestro gobierno le ha permitido al ejército arrastrar al país a la destrucción”, dijo la veterana luchadora por la paz y los derechos civiles. Otro orador, el secretario del Partido Comunista Israelí y ex diputado Issam Majul, afirmó: “Venimos hasta aquí para gritar el grito de las víctimas de Gaza, de Beirut y de Haifa”. Según Uri Avnery, infaltable en cualquier acto de oposición al uso de la fuerza militar e infatigable defensor del diálogo, en la manifestación organizada una semana antes por su movimiento (Gush Shalom: El bloque de la Paz) hubo apenas cien personas. “Haber reunido 2500 a diez días de iniciados los combates –agregó Avnery– es un logro más grande que el conseguido en la misma etapa de la guerra del Líbano de 1982, cuando la protesta condujo a la caída del gobierno de Menajem Beguin y Sharon.”

Más compleja es la situación que atraviesan los ciudadanos árabes de Israel: víctimas, por un lado, de los ataques perpetrados por el Hezbolá contra los poblados de la Galilea, donde está concentrado el 50 por ciento de la población árabe del país, pero solidarios, por el otro, con sus hermanos árabes libaneses. El estereotipo de “infidelidad al Estado de Israel” que en tiempos de calma le impregnan los sectores judíos ultranacionalistas, se vuelve más difundido en la actual escalada del conflicto, cuando los árabes expresan su condena al accionar del ejército israelí. Cuatro árabes israelíes han muerto hasta el momento debido a ataques de Katyushas. Dos niños hermanos de tres y siete años fueron alcanzados por un cohete cuando correteaban en una calle de Nazareth, en las proximidades de su casa. El sistema de alarma no estaba instalado en Nazareth, la principal ciudad árabe de Israel. El estado deficiente de la infraestructura urbana se expresa también en la falta de refugios, en lademora de las fuerzas de rescate en acudir a los sitios afectados. Varios diputados árabes se quejaron ante la falta de instrucciones en idioma árabe en el sitio de Internet de la comandancia del ejército responsable de la población civil.

En la casa de las víctimas, sus familiares oscilan entre la fidelidad expresa al Estado de Israel y el apoyo abierto a Hassan Nasrallah, el líder del Hezbolá. “No hay diferencia entre una sangre y la otra –dice uno de ellos–. Hay que parar los ataques de ambos lados. Ustedes quieren que yo acuse a Nasrallah, pero no puedo hacerlo. Nosotros no somos mejores que él, y si ellos mueren, también nosotros morimos.”

 


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Wednesday, July 26, 2006

Todos contra el Canon

La plataforma Todoscontraelcanon ha superado el medio millón de firmas en menos de cuatro meses. El gran interés que ha mostrado la población en la imposición abusiva del canon digital, ha sido fundamental para conseguir este primer objetivo. El proceso de recogida de firmas continúa abierto y se calcula que en septiembre la plataforma mantendrá dos reuniones con el Ministerio de Cultura e Industria.

El objetivo principal de la plataforma Todoscontraelcanon es poder impugnar la nueva Ley de Propiedad Intelectual. Para ello, la plataforma pretende agotar las tres vías posibles: a través del Defensor del Pueblo, del apoyo de cincuenta diputados, y de la ya conseguida con el medio millón de firmas recogidas.

Ver manifiesto en: http://www.todoscontraelcanon.es/index.php?body=article_manifiesto&id_article=37

Firmar en: http://www.todoscontraelcanon.es/index.php?body=suscribe_nocanon_ind

 

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Tuesday, July 25, 2006

No me llames extranjero

               

No me llames extranjero, por que haya nacido lejos,
O por que tenga otro nombre la tierra de donde vengo
No me llames extranjero, por que fue distinto el seno
O por que acunó mi infancia otro idioma de los cuentos,
No me llames extranjero si en el amor de una madre,
Tuvimos la misma luz en el canto y en el beso,
Con que nos sueñan iguales las madres contra su pecho.
No me llames extranjero, ni pienses de donde vengo,
Mejor saber donde vamos, adonde nos lleva el tiempo,
No me llames extranjero, por que tu pan y tu fuego,
Calman mi hambre y frío, y me cobije tu techo,
No me llames extranjero tu trigo es como mi trigo
Tu mano como la mía, tu fuego como mi fuego,
Y el hambre no avisa nunca, vive cambiando de dueño.
Y me llamas extranjero por que me trajo un camino,
Por que nací en otro pueblo, por que conozco otros mares,
Y zarpé un día de otro puerto, si siempre quedan iguales en el
Adiós los pañuelos, y las pupilas borrosas de los que dejamos
Lejos, los amigos que nos nombran y son iguales los besos
Y el amor de la que sueña con el día del regreso.
No me llames extranjero, traemos el mismo grito,
El mismo cansancio viejo que viene arrastrando el hombre
Desde el fondo de los tiempos, cuando no existían fronteras,
Antes que vinieran ellos, los que dividen y matan,
Los que roban los que mienten los que venden nuestros sueños,
Los que inventaron un día, esta palabra, extranjero.
No me llames extranjero que es una palabra triste,
Que es una palabra helada huele a olvido y a destierro,
No me llames extranjero mira tu niño y el mío
Como corren de la mano hasta el final del sendero,
No me llames extranjero ellos no saben de idiomas
De límites ni banderas, míralos se van al cielo
Por una risa paloma que los reúne en el vuelo.
No me llames extranjero piensa en tu hermano y el mío
El cuerpo lleno de balas besando de muerte el suelo,
Ellos no eran extranjeros se conocían de siempre
Por la libertad eterna e igual de libres murieron
No me llames extranjero, mírame bien a los ojos,
Mucho más allá del odio, del egoísmo y el miedo,
Y verás que soy un hombre, no puedo ser extranjero.
RAFAEL AMOR
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Cuidado…

 

Estas son algunas de las muestras del significado real de entrar en el primer mundo… vale la pena con estas reglas de juego?

 

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Memoria

Historia publicada en el diario Página 12 de Argentina :::: www.pagina12.com.ar   
LA OLVIDADA HISTORIA DE ANTONIO SEOANE, A 70 AÑOS DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

El tanguero fusilado por Franco

Llegó a Buenos Aires a los cinco años. Trabajó en el diario La Prensa, fue directivo de la Federación de Sociedades Gallegas y bailarín de tango. Volvió a su país como jefe de la guerrilla de Galicia. Aquí, la historia del vecino de San Telmo, fusilado por republicano en el ’49. Y el testimonio de su hijo Jorge, ahora de 75 años.


Por Susana Viau

A las ocho y media de la noche del 10 de julio de 1948, Eduardo Alfonso Cruz, jefe el Servicio de Información de la 140 Comandancia de la Guardia Civil, se sentó como un parroquiano cualquiera en una de las mesas del Barlovento, el bar más concurrido de La Coruña. Tenía la esperanza de ser quien atrapara a “Julián”, el jefe de la guerrilla gallega o, como escribió en el parte, de las “partidas de bandoleros que actúan en esta región”. Al cabo de un rato, una pareja se aproximó al local. El hombre respondía a las características físicas de “Julián”. En un abrir y cerrar de ojos, los efectivos de la “benemérita” que vigilaban en las inmediaciones rodearon a los dos clandestinos. Comenzaba así un proceso absurdo que iba a culminar en las primeras horas del 6 de noviembre, cuando en el Campo de las Dormideras “Julián” fue colocado frente al pelotón de fusilamiento. “Julián” era en realidad Antonio Seoane Sánchez, un español llegado a los cinco años a la Argentina, trabajador del diario La Prensa, directivo de la Federación de Sociedades Gallegas, bailarín de tango, habitué de un café de Defensa y Estados Unidos, vecino de San Telmo. Tenía 43 años. Las firmas, las movilizaciones realizadas en Buenos Aires pidiendo la conmutación de la pena no habían servido de nada.

No fue la única condena a muerte: con él murió José Gómez Gayoso, alias “López”, ex comisario político de los ejércitos republicanos y regresado para asumir la secretaría general del ilegalizado Partido Comunista de Galicia, dirección política de la guerrilla. La joven apresada con “Julián” en el Barlovento era su nuevo amor, Josefina González Cudeiro, Fina para sus familiares. Ella permaneció quince años detenida en las cárceles de Alcalá de Henares, Burgos y Segovia. Antes, igual que su amante, había sido brutalmente torturada, colgada de las manos y quemada con ácido en los genitales, quizá porque así castigaba la España de la cruz y la espada a la muchacha de izquierdas que acababa de hacerse un aborto con una comadrona de Madrid y practicaba el amor libre.

Fue la hermana de Fina la que a su pedido mandó una carta a la madre de Antonio, a Buenos Aires, avisándole de su detención. También le recomendaba que golpeara todas las puertas, que movilizara todo lo movilizable porque el final del proceso se avecinaba y quedaban pocas esperanzas. Asunción, la madre de Antonio, una gallega que se había afincado en San Telmo y alquilaba habitaciones para ayudar a los escuálidos ingresos del marido, carpintero y dueño de una carbonería que estaba frente al cine Cecil, siguió al pie de la letra las indicaciones que le llegaron del otro lado del mar. “Pidió incluso una audiencia con Eva Perón para rogarle que intercediera, pero la señora no la recibió –recuerda ahora Jorge, el hijo de Antonio–. Mi abuela era una vieja heroica, que a pesar de su pobreza les dio de comer a muchos compañeros que llegaban de España muertos de hambre.”

Jorge cree que la única depositaria del secreto que rodeó el viaje de Antonio a España fue su abuela Anunciación. De él, en cambio, se despidió un día que no alcanza a determinar, con un abrazo y la promesa de mandarlo a buscar muy pronto; tal vez no fuera una mentira, puede que Antonio Seoane pensara, como muchos republicanos entonces, que el final de la Segunda Guerra iba a ser también el fin de la dictadura franquista.

Lo cierto es que Jorge no imaginó que ése sería el último contacto entre ambos. Tenía ideas imprecisas acerca de la causa que impulsaba a su padre y a los hombres y mujeres con quienes Antonio se reunía en el local de la Federación de Sociedades Gallegas. Y le llevaría un tiempo descubrir que había sido recién en 1939 cuando resolvió afiliarse al Partido Comunista de España, una decisión tardía pero no inesperada: estaba inscripta en la atmósfera familiar y en el contacto con los exiliados republicanos.

El expediente que hace unos años le enviaron desde Galicia le permitió reconstruir un tramo de aquel viaje: tras fallarles los contactos establecidos en Pamplona y en Barcelona, Antonio pidió instrucciones a Buenos Aires y le ordenaron dirigirse a Madrid. Desde entonces utilizó un documento extendido a nombre de Aureliano Barral, ciudadano argentino; su seudónimo en el Ejército Guerrillero de Galicia, adonde arribó en el ’45, fue “Julián”. La comunicación con la familia se cortó. El silencio estaba impuesto por la cerrada clandestinidad y por los aires políticos gubernamentales que, en la Argentina de los ’30, los ’40 y los ’50 no soplaban en favor de la República. La prosa fascista del atestado instruido por la Guardia Civil describiría el periplo de manera diferente: “El procesado, que vivía en la Argentina, se afilió al Partido Comunista Español al llegar a la Nación hermana los refugiados huidos de la zona roja”.

Cuestión de honor

Hoy, Jorge admite que el matrimonio de sus padres estaba roto desde hacía mucho, pero que pese a todo Saladina Cruz, su madre, comprendía y apoyaba el sacrificio del marido. Era una obrera esclarecida, delegada de la Fábrica Argentina de Alpargatas, “en la época en que iban a trabajar con sombrero”. Y gallega. Fue a ella a quien Antonio le dirigió las cartas fechadas en la “Prisión Provincial, Primera Galería, Celda 6”. En una de ellas, le advirtió: “Fui detenido el 10 de julio, acusado de ser el jefe guerillero de Galicia. Ya te puedes imaginar lo que esto supone en un Consejo de Guerra sumarísimo. Tenía noticias de que este Consejo se llevaría a cabo el 7 del corriente, pero hace unos días nos enteramos de que había sido aplazado para mediados de este mes. No sé a qué obedece este aplazamiento. De todas formas, para mí esto significa unos días más de vida. Aunque sobre esto no tengo seguridad ninguna. Perdóname la crudeza, pero es que debemos ser realistas. En cuanto a mi estado de ánimo, es perfectamente normal, porque esto no me ha tomado de sorpresa y en los últimos momentos, no te quepa duda alguna, sabré comportarme como lo que siempre creo haber sido. No digo más…”.

En la siguiente, casi en capilla, Antonio explicaba a su mujer: “Los tres (él, Gómez Gayoso y un tercer combatiente, José Bartrina) estamos ya aislados, en régimen de condenados a muerte, salimos una hora al patio, bajo la vigilancia de un oficial; no permiten que nos envíen comida de la calle y nos han retirado el papel, pluma, lápiz, etc. El desenlace no es posible preverlo, ya que pudieran existir determinados factores que modifiquen la sentencia. No nos hacemos ilusiones y sin infundados pesimismos prevemos que habrá ejecuciones. ¿Cuántas? Lo que está claro es que los altos jefes de la Guardia Civil presionan ferozmente y que han hecho de nuestra ejecución cuestión de honor. La presión del exterior puede decidir el desenlace de una forma u otra. Sobre esto no creo necesario insistiros. La Argentina, por las relaciones que mantiene con el régimen de Franco, puede decidir muchísimo. Tenemos confianza absoluta en lo que nuestro P. (partido) y los P. hermanos hagan para movilizar a la opinión democrática mundial en nuestro favor. Aunque aislados, conocemos el volumen de la campaña de solidaridad”.

La muerte, sin embargo, no conseguía hegemonizar el texto; el condenado la ponía a raya con una vuelta sistemática a la vida cotidiana: “Y ahora algo de lo nuestro –escribía–. Estoy asombrado con las fotos que me mandáis. Francamente te confieso que al verlas me sentí viejo y hasta ahora presumía de no serlo. ¿Pero es posible que ya tenga nuera? ¡Vamos, esto sí que es para caerse de espaldas! ¡Y qué guapa Elsita! Cuando me contestes dime de qué barrio es y cuál es su apellido”. La correspondencia, el único vínculo del reo Antonio Seoane con el mundo exterior, era el producto de un balance solitario. Lo dice de manera explícita en la nota que le dirige a Roberto Gastelú, su jefe en la sección distribución de La Prensa: “Usted sabe que aunque me he criado en la Argentina, a la que amo como mi segunda patria, en la que reposan los restos de mi padre y residen mi anciana madre, mi esposa y mi hijo, yo he nacido en España (…). Al hacer mentalmente un recuento de los seres por quienes he tenido siempre gran cariño y respeto no podía olvidarme de usted, que me ha conocido siendo casi un pibe”.

A fines de octubre, el Consejo de Guerra presidido por el teniente coronel de Ingenieros Ramón Rivas Martínez dictó para Seoane y Gómez Gayoso (a) “López” la pena capital por el delito de “actividades comunistas”. El defensor militar, más piadoso o más realista, no había solicitado el sobreseimiento sino 30 años de prisión mayor. El 5 de noviembre, el ministro de Ejército confirmó las sentencias; el 6 se dispuso el envío de un médico que constatara las muertes, dos ataúdes, los permisos del cementerio para el entierro, requiriéndose, además, la presencia del defensor militar, capitán de artillería José Lago Vizoso. Se ordenó, asimismo, que los condenados fuesen entregados a la Guardia Civil, que se haría cargo de ejecutar la sentencia. A las cuatro de la mañana, luego de leérseles la resolución, “Julián” y “López” fueron colocados en capilla. Ambos se habían negado a firmar la notificación. Una nueva cédula dejó constancia de que “a las ocho del día de hoy ha sido ejecutada por fusilamiento la pena de muerte en las personas de los reos José Gómez Gayoso y Antonio Seoane Sánchez en el Campo de Dormideras de esta Plaza”.

El 8 de febrero de 1949, el defensor militar hizo entrega de las pertenencias de Antonio Seoane que, por todo concepto, consistían en una pluma estilográfica “Parker”, un mechero de metal blanco, un reloj de caballero “Omega” con su pulsera, un alfiler de corbata de oro con tres perlas y un sujetador de cuello dorado. Como se ve, ni las medidas excepcionales ni la pena capital estaban reñidas con la burocracia.

El ejército había dejado un registro formalmente perfecto de cada uno de los pasos cumplidos, incluso de las parcelas del camposanto en que serían depositados los cuerpos. Un pequeño olvido les hizo omitir que Seoane tenía los pies y las manos destrozados y había adelgazado veinte kilos; que a Gómez Gayoso le habían vaciado un ojo y su cuerpo había sufrido innumerables ultrajes. Fina le comunicó a Asunción la muerte de su hijo, Antonio Seoane. En la breve esquela y con enorme dignidad le pedía que la perdonara si la confesión de la “intimidad” que la había unido al jefe guerrillero la molestaba y le aseguraba que a través de “Julián” había aprendido a quererlos a todos. Con los años, Fina le entregaría en propia mano a Jorge la estilográfica y el encendedor que habían pertenecido a su padre. También le legó el retrato que, a lápiz, le había dibujado uno de sus camaradas en la prisión. “Ella y los suyos son nuestra familia ahora”, dice Jorge Seoane a Página/12.

La figura del tanguero Antonio Seoane, jefe máximo del Ejército Guerrillero Gallego, quintaesencia del sacrificio militante, fue olvidada por los argentinos. No se mencionan siquiera los versos que le dedicó Rafael Alberti: “¿A quién nombraré primero?/Nadie es segundo en mi lengua/ cuando es de acero el acero/ Si uno es glorioso, en glorioso/ al otro no hay quien le gane/ Si digo Gómez Gayoso,/ya estoy diciendo Seoane (…) ¡Sangre de Gómez Gayoso/ sangre pura, sangre brava/ sangre de Antonio Seoane (…)/¡Mar de sangre derramada!”. Y si se prefiere un homenaje más porteño, están los versos de Raúl González Tuñón: “Le prendieron al alba de la lucha/junto a Seoane, el frente de su pueblo,/hijos de la esperanza, honor de España/camaradas del día. Guerrilleros (…) Si cae Gayoso, si Seoane cae,/sus compañeros y sus compañeras,/no doblarán a muerte las campañas/ni le pondremos luto a la bandera”. En su departamento de Almagro, Jorge Seoane, el hijo que hoy tiene 75 años, no reclama homenajes. Su deseo es tan modesto como incumplible: “No me perdono no haber estado con él durante el Consejo de Guerra”. Quizá, por esas cosas, no haya reparado en que Antonio Seoane, además de “Julián” y “Aureliano Barral”, se había rebautizado con un tercer nombre, “Jorge”, el suyo.

 


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Monday, July 24, 2006

Llueven mentiras y bombas sobre Líbano

Robert Fisk

© The Independent

Ahora caen sobre Líbano tantas mentiras como bombas. Las explosiones son fáciles de contar: tres en los suburbios del sur de Beirut la mañana de este viernes y muchas en la carretera principal a Siria, que destruyeron más el gran viaducto de Mdeirej junto con tres autobuses que regresaban a Líbano después de llevar extranjeros a Damasco. Las mentiras fueron obvias, pero igual de poderosas.

La primera fue de Ehud Olmert. Horas después de que el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Kofi Annan, había llamado a un cese del fuego y solicitado que se abrieran “corredores” para permitir el traslado de ayuda humanitaria para la población civil atrapada, el primer ministro israelí dijo a la prensa que autorizaría dicho “corredor humanitario”… entre Chipre y Líbano.

La promesa, por supuesto, llegó a los titulares matutinos. Pero ya existe un pasaje marino libre entre Chipre y Beirut: lo que el secretario general demandaba eran “corredores” entre Beirut y los poblados del sur de Líbano, sujetos a un intenso bombardeo… y unas horas después, el ejército israelí exigió el retiro de todos los civiles dentro de 36 kilómetros de la frontera israelí, acto que los libaneses consideran “limpieza étnica” pero que, por supuesto, Ehud Olmert no mencionó.

Luego se informó que los israelíes planeaban enviar una gran fuerza terrestre por el río Litani, en el sur de Líbano, ofensiva que de ser cierta les costaría fuertes bajas y de todos modos no evitaría que Hezbollah lanzara nuevos ataques de misiles de largo alcance hacia territorio israelí. Los generales del comando norte israelí eran capitanes y mayores durante la desastrosa invasión y ocupación de Líbano, en 1982, y saben la insensatez de tal idea.

Y luego John Bolton, embajador estadunidense ante la ONU, dijo otra mentira. Para evitar un cese del fuego y una votación en el Consejo de Seguridad, preguntó cómo un “Estado electo democráticamente” podía tener un cese del fuego con una “banda de terroristas”. Era imposible, dijo, pese a que su postura causará sin remedio la matanza de más civiles.

La mayoría de los ministros del gabinete libanés -y por lo menos un reportero occidental que se me viene a la mente- creen que Bolton está un poco loco. O eso, o es totalmente ignorante de la historia de Medio Oriente.

En 1980, después que katyiushas palestinos fueron lanzadas al otro lado de la frontera, Israel -presumiblemente el “Estado democráticamente electo” de Bolton- entró en un cese del fuego con la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) de Yasser Arafat, a la cual Tel Aviv sin duda consideraba una “banda de terroristas”.

La tregua fue negociada por el teniente general Bill Callaghan, comandante irlandés de la fuerza de la ONU en el sur de Líbano, y garantizada por la organización mundial. El cese del fuego fue roto dos años más tarde por Israel, cuando bombardeó la OLP alegando que Arafat había ordenado un ataque al embajador israelí en Londres, Shlomo Argot.

Los israelíes se equivocaban: fue Saddam Hussein, fiero crítico del líder palestino, quien dio la orden, con la esperanza de que Tel Aviv acusaría en falso a Arafat del crimen e invadiría Líbano. Los israelíes lo complacieron.

Sin embargo, las mentiras continuaron hoy. Los reporteros se afanaban en decir que Israel se disponía a levantar su “bloqueo naval” a Líbano para permitir el ingreso de suministros “humanitarios”.

Tonterías. Los navíos que desalojan extranjeros de Líbano han pedido cobardemente permiso a Tel Aviv para hacerlo -nadie ha olvidado el ataque aéreo “accidental” de Israel al barco estadunidense Liberty, en 1967-, pero de hecho los israelíes retiraron todos sus buques de guerra de aguas libanesas después de que Hezbollah impactó una nave cañonera con un misil de fabricación iraní, hace una semana.

Si bien los israelíes no revelaron ese hecho -y los periodistas dejaron perder la nota-, ahora se ha sabido que esa nave casi se hundió en el Mediterráneo después de que el misil incendió el cuarto de máquinas y dio muerte a cuatro marinos israelíes. La conflagración ardió más de 15 horas mientras la tripulación trataba con desesperación de salvar el barco.

Otra mentira, esta vez pequeña, se ha infiltrado en los relatos sobre la forma en que empezó esta última guerra sucia en Líbano. El 12 de julio, miembros de Hezbollah cruzaron hacia Israel, mataron a tres soldados y capturaron a otros dos. Horas después, un tanque israelí cruzó la frontera hacia Líbano y una mina lo hizo volar en pedazos; murieron sus cuatro tripulantes.

Pero ahora los informes que salen de Tel Aviv, recogidos por gobiernos extranjeros, hablan rutinariamente de que Hezbollah “mató nueve soldados” en su ataque. Al fundir dos incidentes separados, el asalto original del movimiento de resistencia libanés -ya de por sí ilegal, despiadado y letal- se duplica en salvajismo.

Una vez más, Olmert nos dice que no habrá intercambio de prisioneros por los dos soldados israelíes capturados. Pero de ser cierto, ¿por qué los israelíes contactaron a los servicios de seguridad alemanes que han negociado todos los intercambios de prisioneros entre Hezbollah e Israel durante los 20 años pasados?

Fueron los alemanes, por ejemplo, los que negociaron el canje del resto de los 123 miembros de Hezbollah y 45 prisioneros de la tristemente célebre prisión de Khiam, en el sur de Líbano, a cambio de los cuerpos de dos soldados israelíes, Rachamim Alsheikh y Jossi Fink, en julio de 1996.

Es extraño que, si bien hoy se conocen los nombres de los dos israelíes cautivos en Líbano, nadie ha mostrado interés por los nombres de los tres principales prisioneros libaneses cuya libertad ha sido demandada por Sayed Hassan Nasrallah, líder de Hezbollah. La mentira de Hezbollah es que son rehenes a quienes se mantiene en cautiverio sólo por simpatizar con la guerrilla.

Falso. El prisionero más importante -para Nasrallah, claro- es Samir Kantar, de la aldea de Abey, en el sur de Líbano. Los israelíes lo juzgaron por atacar la ciudad israelí de Nahariya, en 1979, y dar muerte a tres israelíes, y le impusieron una sumamente creativa condena a 542 años de prisión. Pero en 1979 Hezbollah no existía.

Yahyia Skaff fue capturado por los soldados israelíes en marzo de 1978, después de un ataque a la costa israelí por guerrilleros palestinos que costó 35 vidas israelíes y provocó la invasión de Tel Aviv de 1978 a Líbano, otro desastre militar que tenía el objetivo de “erradicar el terrorismo” en el país árabe.

Los informes dicen que Skaff murió en el incidente, pero prisioneros liberados de cárceles israelíes insisten en que lo encontraron en cautiverio. Una vez más, Hezbollah no existía en 1978.

Nasim Nisr, israelí nacido en Líbano, fue detenido por tener contacto con Hezbollah, si bien Nasrallah no ha divulgado el hecho de que demanda la libertad de un ciudadano israelí.

De la misma forma, Hezbollah ha estado inventando cifras de bajas israelíes: afirma que siete soldados perecieron en la frontera cuando el número real es cuatro, y que ha destruido cuatro tanques, cuando sólo ha sido uno.

La tasa de cambio de vidas libanesas por israelíes se encuentra ahora apenas arriba de 10 libaneses por cada israelí. Por lo menos 327 libaneses han perecido a manos de Israel, entre ellos un puñado de hombres de Hezbollah, dos este viernes. Hezbollah ha dado muerte a 34 israelíes, entre ellos 19 soldados y marinos.

Entonces, ¿qué probabilidad hay de un cese del fuego? En 1996, durante el bombardeo israelí a Líbano, un vocero de Tel Aviv se refirió a Hezbollah como “un cáncer que crece” en Líbano. Una semana después se inició un cese del fuego. El embajador de Israel ante Naciones Unidas, Dan Gillerman, calificó el jueves pasado al grupo de resistencia islámico como “un cáncer que crece” en Líbano. ¿Qué otra cosa ha cambiado?

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Friday, July 21, 2006

Oración

Hoy, mirando hacia afuera no puedo creer en Dios.

Suerte tengo de que mirando hacia adentro te veo a tí

y me reconcilio con todo.

Entonces creo en la vida,

creo en el hombre,

creo en la mujer

y creo en la energía que nos une.

Con esto me basta para ser feliz…

 

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Thursday, July 20, 2006

Amigo

 
Eramos pibes, no entendíamos mucho lo que esta canción habla. No es por querer expresar nada dramático, sino todo lo contrario. Primero sono entre las cuerdas del Nico, persona con la cual compartimos el incipiente sueño de cantar a partir de nuestros 14 años.
Más tarde llegó Upi, con quien sigo compartiendo la ilusión de hacer poesía con 6 cuerdas de por medio, siempre entendiendo que: “la música es infinita, del mundo de las ideas”. Hoy estoy lejos del país donde hoy se festeja el día de la amistad, pero sigo teniendo la misma sensación de siempre cuando me encuentro entre amigos. Un bienestar incomparable, de un culto al cual me encuentro condenado y amo profundamente.
Esta canción refiere a ese culto, a ese sentir único que se da en el compartir con gente a la cual dedicas tu afecto sin que nadie te impulse a ello, simplemnete porque nace; se las regalo, nos hace falta carnaval para matar la pálida que nos tiran los desmotivadores de siempre. Creo que diciendo las cosas lindas que sentís a cada instante, es un buen camino para empezar.
Fuerza amigos, los abrazo, los beso, los amo con mi corazón, son más importantes de lo que creen, sin ustedes no soy mas que un montón de nada, como dice la vieja canción.   
Cuando era apenas niño yo invente,

 

un montón de cosas que alegraron mi niñez.

 

Cuando fui un poco más grande descubrí,

 

el amor y lo viví, inventé lo que sufrí.

 

 

Un amigo que pasó y que me vió

 

las mismas cosas compartió

 

y el mismo mundo construyó.

 

 

Qué ha pasado amigo con aquellos días

 

en que vos te divertías con las mismas alegrías

 

Qué paso que no podemos ya soñar,

 

tenemos que trabajar, la vida justificar.

 

 

 

Han pasado los minutos compartidos,

 

por el camino del olvido empezamos a transitar.

 

Y ahora se que ya no existen los momentos,

 

en que soñábamos contentos, la vida por realizar.

 

 

Qué ha pasado amigo con aquellos días,

 

con las noches, las poesías, que solíamos crear.

 

Qué pasó que no podemos ya soñar,

 

tenemos que trabajar, la vida justificar.

 

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David y Goliat

Por El Roto

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Wednesday, July 19, 2006

Lecturas matinales

Esta mañana he desayunado un café con leche, un croissant, una encuesta del CEO, una crónica de Robert Fisk desde Beirut, varios editoriales encendidos contra Israel y los yanquis y unas cuantas fotos de la barbarie. Imágenes como esta:

O sea, desayuno rutinario de un habitante del cuadrante noroccidental del planeta que lee cierta prensa local y altermundista con la falsa ilusión de que el gesto lo acerca solidariamente a latitudes más meridionales y orientales. Esfuerzo inútil, lo sé. Creo que lo repito cada día a modo de liturgia higiénico-analgésica sólo para airear la mente y para intentar que el mundo no me duela tanto. Pero es difícil conseguir lo primero sin renunciar a lo segundo o viceversa.

En todo caso, todavía me resisto a quedarme a desayunar en Matrix leyendo la prensa deportiva o enchufado a la tele y a la play. Es triste pero ese es el almuerzo preferido del género humano que ocupa esta parte del globo. Todas las mañanas la cafetería se llena de hombres y mujeres narcotizadas. No hay mejor manera de huir que no ser consciente de donde se está.

¿Quién soy para reprender a nadie? Yo también me drogo. Sí, lo hago para huir conscientemente. Lo hago porque sé donde estoy y a pesar de ello quiero ser feliz porque no me siento culpable de nada. Esta mañana lo he hecho con “La ruta final“, un poema del libro “Versos y oraciones del caminante” de León Felipe. Os lo regalo:

Salir disparado al azul

como una flecha…

y quedarme perdido

en el cielo o en el aire… fuera

de todos los pueblos

de la tierra,

de todos… porque ahora

con estos grandes odios de la guerra,

aquí abajo…

¡hacia dónde partir con mi quimera!

 

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